Kohlberg: desarrollo moral

El desarrollo moral es como una travesía que inicia en una ruta que otros trazan. Con el tiempo, se ensancha y se bifurca, más allá de toda expectativa, hacia una senda de justicia. 

¿Qué es el desarrollo moral? 

Lawrence Kohlberg, psicólogo estadounidense y referente fundamental en el estudio del desarrollo moral, en su obra La psicología del desarrollo moral, define este proceso como la construcción de un sentido individual de justicia inseparable del desarrollo cognitivo. El niño no puede valorar plenamente los efectos de sus acciones hasta que logra ponerse en el lugar de quienes se ven afectados por ellas. 

La mayoría de los conceptos morales y formas de pensamiento requieren de una extensa experiencia con el medio social, ya que éstos cambian y se desarrollan con el tiempo, en la medida en que interactuamos con el entorno. En otras palabras, nuestra conducta se transforma a medida que adquirimos conciencia de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Por lo tanto, hablar de desarrollo moral es hablar de la manera en que nos adaptamos al medio social. Los conceptos morales y las formas de pensamiento no son estáticos; requieren experiencia, interacción y tiempo para desplegarse. 

Las representaciones que tenemos de nuestro orden cultural como modelos, normas y valores, así como las que tenemos de nuestro orden social como las relaciones interpersonales, se configuran en estructuras mentales que se expresan en juicios, criterios y actitudes. Estas estructuras las ejercitamos en la vida cotidiana, en cada decisión que tomamos y en cada dilema que enfrentamos. 

El desarrollo moral es un proceso que nos permite pensar cómo justificamos nuestras acciones y cómo aprendemos a reconocer la justicia más allá de la obediencia.  

Etapas del desarrollo moral según Kohlberg

El desarrollo moral se fundamenta en la capacidad de estimular nuestro razonamiento frente a cuestiones y decisiones que surgen en situaciones de relación interpersonal. En este proceso, el pensamiento adquiere un papel central, especialmente en la manera en que justificamos y explicamos nuestras decisiones morales. 

Este proceso sucede en cada uno de nosotros por una serie de fases o etapas. Kohlberg propone una secuencia de desarrollo moral a través de tres niveles que se suceden progresivamente, desde un razonamiento menos equilibrado y maduro hasta uno más avanzado. También explica que avanzamos de una etapa a otra en el proceso de desarrollo del pensamiento moral. Sin embargo, el desarrollo moral no está necesariamente sujeto a la edad. 

Si bien estas etapas son las mismas para todos los seres humanos, lo que indica la etapa en la que nos encontramos es el razonamiento moral que realizamos frente a un dilema moral, no la respuesta en sí misma ni la edad. Sólo las personas que alcanzan un razonamiento de justicia moral estructurado pueden llegar a la etapa más alta. 

Nivel 1: moralidad preconvencional 

Características 

  • Entre los 4 y 10 años. 
  • Control externo: los niños observan patrones ajenos para  evitar castigos u obtener recompensas. 
  • No se tiene en cuenta la intención al emitir juicios. 
  • La moralidad se entiende en términos de obediencia. 
  • El individuo no es capaz de reconocer intereses distintos de los propios. 

Etapas 

Etapa 1: moralidad heterónoma. Lo correcto es obedecer reglas para evitar castigos. 

Etapa 2: moralidad individualista e instrumental. Lo  correcto es cumplir normas para obtener beneficios individuales, generando relaciones de intercambio. 

Más allá de la infancia 

El nivel preconvencional suele describirse como propio de la niñez, pero no está limitado a ella. También puede reaparecer en la vida adulta cuando actuamos únicamente por temor a la sanción o por la búsqueda de beneficios inmediatos. En estos casos, la moralidad se reduce a una lógica de obediencia externa o de interés propio, sin llegar a cuestionar el sentido profundo de nuestras acciones. 

Este nivel es, en cierto modo, el alba de la conciencia moral, aquí la voz del deber aún no nace dentro de nosotros, resuena desde fuera, como un eco de la autoridad. Así, el niño aprende que sus actos tienen consecuencias, aunque todavía no pueda ponerse en el lugar del otro.  

Pero también es un espejo incómodo, por ejemplo, ¿qué sucede cuando ya adultos permanecemos en esta lógica? Vivir toda la vida obedeciendo por miedo o actuando solo por interés es permanecer en la superficie de la moralidad, sin abrirnos al horizonte de la justicia.  De hecho, sociedades enteras pueden infantilizarse, sin rastro de pensamiento crítico por parte de los individuos que las constituyen.

Nivel 2: moralidad convencional 

Características 

  • Entre los 10 y 13 años.  
  • Los actos se juzgan por la intención. 
  • Se interiorizan los estándares de figuras de autoridad. 
  • Se comprende que respetar los intereses de otros es condición para exigir respeto. 
  • Control interno: el sujeto se premia o castiga a sí mismo con paz o culpa.

Etapas 

Etapa 3: moralidad interpersonal y normativa. Lo correcto es actuar conforme a las expectativas de los grupos de referencia inmediatos. 

Etapa 4: moralidad del sistema social. Lo correcto es cumplir obligaciones y acatar la ley para mantener el orden social. 

Más allá de la adolescencia 

El nivel convencional es el corazón de la vida social. Aquí la moralidad se convierte en un tejido de relaciones, donde buscamos aprobación, cumplimos normas y nos sentimos parte de un orden compartido. Aquí, nuestra conciencia se abre al otro, pero todavía bajo el marco de lo establecido. 

Este nivel es como un puente que sostiene la convivencia, pero puede convertirse en una prisión si nunca lo cruzamos. Permanecer en él significa vivir bajo la lógica de la conformidad, queriendo ser buen ciudadano porque así lo dicta la ley, sin preguntarnos si esa ley es justa. 

Resulta inquietante pensar ¿qué sucede cuando toda una sociedad se queda en este nivel? El riesgo es que la obediencia y la aprobación sustituyan la justicia, y que el orden social se mantenga incluso a costa de la dignidad. 

Nivel 3: moralidad posconvencional 

Características 

  • Desde los 13 años en adelante. 
  • Autonomía y autorregulación. 
  • El individuo se guía por principios éticos universales. 
  • El patrón de conducta y razonamiento es interno.

Etapas 

Etapa 5: moralidad de los derechos humanos y el bienestar social. Lo correcto es buscar el mayor beneficio para el mayor número de personas y respetar los derechos compartidos por la humanidad. 

Etapa 6: moralidad de los principios universales. Lo  correcto es basar decisiones en principios universales, incluso por encima de leyes injustas.   

Más allá de la norma 

El nivel posconvencional es la cima del desarrollo moral, pero no todos lo alcanzamos. Aquí la conciencia se emancipa de la autoridad externa y se guía por principios universales como justicia, dignidad e igualdad. Es el lugar donde la ley deja de ser un límite y se convierte en un objeto de crítica. 

Este nivel es como un horizonte abierto que exige valentía para cuestionar lo establecido, y sensibilidad para reconocer la humanidad en cada decisión. Podemos comprenderlo como una posibilidad que requiere esfuerzo constante de pensamiento y cuidado. 

La cuestión es que muchos de nosotros permanecemos en el nivel convencional, por eso es importante tener presente que la justicia no se agota en la obediencia ni en el consenso, se construye en la capacidad de defender principios universales, incluso cuando el costo es alto. 

La justicia es una tarea inacabada

Los niveles y etapas del desarrollo moral propuestos por Kohlberg nos recuerdan que la justicia no se agota en las normas establecidas. Más bien, es una tarea inacabada, un horizonte que nos convoca a todos, aunque no todos lo alcancemos. Y en esa tensión entre lo que somos y lo que podemos llegar a ser, se juega la verdadera educación moral, esto es, la invitación constante a pensar, sentir y actuar con conciencia. 

Expansión de la conciencia

Adela Cortina ha mostrado cómo la conciencia moral es un puente entre biología y filosofía, y cómo la ética se vincula con la capacidad humana de ampliar la conciencia hacia la plenitud y la felicidad. 

El desarrollo moral puede entenderse también como un proceso de expansión de la conciencia. En el nivel preconvencional, la conciencia se limita al yo y a la obediencia externa. En el nivel convencional, se abre al otro y al orden social, reconociendo la importancia de la convivencia. Y en el nivel postconvencional, la conciencia se expande hacia lo universal, guiándose por principios éticos que trascienden las normas establecidas. Así, el desarrollo moral es un avance en el razonamiento y un avance progresivo de la conciencia hacia horizontes cada vez más amplios de justicia y humanidad. 

En este sentido, la teoría de Kohlberg puede leerse como un mapa de expansión de la conciencia. 

  • En el nivel preconvencional, la conciencia apenas reconoce consecuencias inmediatas. 
  • En el nivel convencional, se abre al tejido social y a la necesidad de convivencia. 
  • En el nivel postconvencional, se expande hacia lo universal, guiándose por principios éticos que trascienden las normas establecidas.

De manera única y particular, la ética es una práctica de apertura hacia horizontes cada vez más amplios de justicia. 

Semillas de reflexión

El desarrollo moral según Kohlberg es una travesía desde la obediencia hasta los principios universales. Sin embargo, no siempre alcanzamos la cima de los principios universales. Muchos permanecemos en el punto de partida, obedeciendo por miedo o buscando aprobación, sin atrevernos a cuestionar el sentido profundo de las normas.

Hablamos de desarrollo moral cuando construimos un sentido individual de justicia, es decir, cuando aprendemos a ser justos. Pero ser justo no es simplemente obedecer ni conformarse con el orden establecido. Determinado con toda claridad, es aprender a pensar y sentir desde la perspectiva del otro, de manera que seamos capaces de defender principios que trascienden la ley cuando ésta se vuelve insuficiente.