Yo soy eso

En el libro Yo Soy Eso, Conversaciones con Sri Nisargadatta Maharaj, leemos que todos somos Eso en quien los seres residen y que reside en todos los seres: el Alma Suprema del Universo o Ser sin límites. 

Para cada cosa hay innumerables factores causales. Pero la fuente de todo lo que es, es la Posibilidad Infinita, la Realidad Suprema, que está en usted y que da su fuerza, su luz y su amor a toda experiencia. Pero, esta fuente no es una causa y ninguna causa es una fuente. Debido a eso, yo digo que todo es incausado. Usted puede intentar descubrir cómo acontece una cosa, pero no puede averiguar por qué una cosa es como es. Una cosa es como es, porque el universo es como es.  

— Yo Soy Eso, Conversaciones con Sri Nisargadatta Maharaj

Sri Nisargadatta Maharaj fue un gran maestro espiritual de la corriente Advaita, una rama no dualista del Hinduismo que afirma la unidad entre las almas (atman) y la divinidad (Brahman). También se conoce como Advaita Vedanta que significa literalmente no dualidad

Esta doctrina nos presenta una visión acósmica del panteísmo donde la realidad es el Absoluto (Brahman). En consecuencia, lo que llamamos mundo no es más que una ilusión y nosotros no somos distintos del Absoluto. 

Brahma, Vishnu y Shiva sentados en lotos con sus consortes Saraswati, Lakshmi y Paravati respectivamente. Artista desconocido. ca 1770.

Yo soy eso

Somos reales en cuanto somos siempre ahora en el presente. Asimismo, lo que está con nosotros participa de nuestra realidad y es nuestra propia realidad la que impartimos al acontecimiento presente. 

En otras palabras, para que la experiencia sea real necesita de un experimentador, porque este imparte realidad a la experiencia. Algo similar al observador en el universo holográfico de Bohm. Sin embargo, no somos el experimentador, somos la potencialidad última de la que la conciencia omniabarcante es la manifestación y expresión. 

La causalidad, el espacio y el tiempo son categorías mentales. Igualmente, nuestra existencia y la forma de todas las cosas se deben a nuestras mentes. Sin embargo, «el mundo real está más allá del alcance de la mente». 

El universo entero existe sólo en la conciencia 

Vivimos en un mundo moldeado por los deseos. Lo deseable es imaginado y se manifiesta como algo tangible o concebible creando así nuestro mundo personal. La realidad cambia en concordancia con nuestras inquietudes mentales. 

El universo entero existe solo en la conciencia. «Yo» tengo mi estación en lo Absoluto y en el ser puro emerge la conciencia. Al ser consciente de la conciencia el «yo soy» se presencia a sí mismo, es solo ser mí mismo y ser mí mismo es todo lo que hay. 

Todo lo que es, es mí mismo… Antes de todos los comienzos, después de todos los finales — yo soy. Todo tiene su ser en mí, en el yo soy, que brilla en todo ser vivo. Incluso el no ser es impensable sin mí. Ocurra lo que ocurra, yo debo estar ahí para presenciarlo. 

— Yo Soy Eso, Conversaciones con Sri Nisargadatta Maharaj 

Según las enseñanzas advaitas la presenciación es nuestra naturaleza, somos más allá del ser y del no ser. Por tanto, lo único de lo que podemos estar seguros es que «yo soy» la presenciación en la que todo acontece. 


Arte | Brahma, Vishnu y Shiva sentados en lotos con sus consortes Saraswati, Lakshmi y Paravati respectivamente. Artista desconocido. ca 1770. India. Se encuentra en el Museo de Victoria y Alberto

Las tres mayores deidades hindúes se muestran aquí junto con sus consortes. A veces se los considera como una trinidad, quienes juntos representan aspectos de la divinidad suprema. El Brahma de cuatro cabezas, que sostiene copias de las escrituras sagradas indias más antiguas, los Vedas, junto con su consorte Saraswati, simboliza el poder de la creación. Junto a él, el Vishnu azul, con su consorte Lakshmi, representa la energía que sostiene y preserva la creación. A su derecha, Shiva, con su esposa Parvati, encarna el poder de la destrucción. Las tres parejas divinas se sientan sobre flores de loto, que son uno de los símbolos indios más antiguos de pureza y poder espiritual. Esta pintura puede haber sido hecha para el disfrute de un noble o gobernante local y probablemente fue obra de artistas locales en el noroeste de la India. (Museo de Victoria y Alberto)