Sócrates: «Conócete a ti mismo»

 

Cuando le preguntaron a Sócrates a qué se podían reducir todos los mandamientos filosóficos, respondió: «Conócete a ti mismo».

 

Si hablamos de virtud automáticamente asociamos la palabra con su sentido moral, pero la palabra virtud en su equivalente en la Grecia de Sócrates, “areté”, denota aquello que hace que las cosas adquieran la perfección que les corresponde. Es decir, aquello en lo que reside la excelencia de una cosa.

 

Así, la virtud es lo que nos hace mejor persona, aquello en lo que encontramos nuestra perfección o excelencia en general y en un sentido moral. Pero ¿Dónde reside nuestra excelencia? 

 

La virtud es conocimiento

 

Antes de Sócrates, Areté no tenía una connotación moral manifiesta, él es el primero en aplicar el término areté al hombre en cuanto tal.

 

Para Sócrates, lo que nos define a los seres humanos es nuestra capacidad para pensar y razonar. Por tanto, nuestra excelencia habrá de consistir precisamente en el ejercicio de esta capacidad para pensar y razonar.

 

No obstante, según Sócrates, la capacidad para pensar y razonar está orientada a la adquisición de saber y conocimiento. En consecuencia, nuestra excelencia se encuentra en el saber y el conocimiento. El mejor ser humano, el hombre bueno, es el hombre sabio. Y el hombre sabio, es el hombre que se conoce a sí mismo.

 

[Critias a Sócrates] Me avergonzará menos confesar mi error que conceder que se pueda ser sabio sin saberlo; pues, por lo que a mi respecta, definiría gustosamente la sabiduría como «el conocimiento de sí mismo», de acuerdo con el autor de la inscripción de Delfos. Esta inscripción, en efecto, me parece como la palabra de bienvenida que el dios dirige a los que llegan, en lugar del saludo ordinario «alégrate».

[…]

De esta forma, el dios dirige a los que llegan un saludo muy superior al de los hombres, y así lo ha entendido el autor de la inscripción, si no me equivoco; en realidad, el dios les dice, a manera de saludo: sed sabios. Pero lo dice, en su calidad de adivino, en una forma enigmática: «sé sabio» o «conócete a ti mismo» es, en el fondo, la misma cosa, como se infiere del texto y yo sostengo.
― Platón, Cármides

 

El principio socrático

 

El  conócete a ti mismo de Sócrates, parte de que debemos conocer nuestra alma y comprenderla, para que podamos distinguir el bien y el mal, y así podamos elegir el bien.

 

Nadie desea el mal, los vicios son resultado de la ignorancia, y el conocimiento es condición necesaria para obrar bien, la virtud es conocimiento.

 

No podemos hacer el bien si éste no se conoce, pero si conocemos el bien entonces actuaremos de modo justo, siendo imposible dejar de hacer el bien una vez que éste se conoce.

 

Asimismo, el fin último de nuestra vida es la felicidad, la cual consiste en la virtud o conocimiento del bien, ya que la ignorancia es la causa del mal y si conocemos el bien y lo practicamos somos felices.

 

Licenciada en filosofía, ética y valores humanos.

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