Sobre el dilema moral

 

Un dilema es una situación en la que debemos elegir entre varias posibilidades y no sabemos cuál escoger. Porque las opciones a escoger son igualmente buenas o malas. El dilema se convierte en dilema moral cuando nos enfrentamos a una situación en la que debemos tomar una decisión, que involucra aspectos importantes de nuestra vida. Pero, que también puede afectarnos en otros aspectos o afectar a otras personas o seres vivos.

 

En alemán hay un dicho que dice: «wer die Wahl hat, hat die Qual». Literalmente traducido es algo así como «quién tiene la opción tiene la tortura». Si alguna vez has acompañado a un niño a una heladería o a una amiga a comprar zapatos, entonces ya tienes una buena idea de la tortura a la que nos enfrenta la opción.

 

Siempre tenemos más de dos opciones. Como mínimo hacer algo, no hacer nada o volverse loco. Existimos en un universo de infinitas posibilidades, entonces, no es extraño que la vida nos enfrente constantemente con una infinidad de opciones.

 

La cuestión es que tener demasiadas opciones, en realidad, nos hace menos propensos a elegir, y con frecuencia nos conduce a la insatisfacción o al arrepentimiento. Lo que en última instancia puede causar una falta de compromiso.

 

Ahora bien, no podemos decir que tener demasiadas opciones es malo, como tampoco podemos decir que es bueno. Lo que sí sabemos es que lo uno o lo otro depende de la información que tenemos, el tipo de experiencia en la que tenemos que confiar, y la importancia que atribuimos a cada opción.

 

Cómo elegir frente a un dilema

 

No es lo mismo enfrentarse a la infinidad de opciones de marcas de cereales en el supermercado, que a las opciones para una carrera profesional, o a las opciones para elegir una relación sentimental.

 

Los cereales los podemos abordar con un espíritu aventurero y probarlos todos. Después de todo, puede que las consecuencias no sean mayores a una indigestión. Y aún así, podemos evitarlo. Podemos tomarnos el tiempo, leer los ingredientes y valorar los pros y contras hasta reducir las opciones.

 

Para decisiones más importantes como la elección de una carrera profesional, o una relación de pareja, no son suficientes los juicios de valor de pros y contras. Aquí debemos guiarnos por nuestros valores fundamentales.

 

Los valores fundamentales encarnan lo más valioso e importante para nosotros. Se trata de quiénes somos, de nuestras prioridades y de quiénes queremos llegar a ser.

 

Son los valores los que nos dicen desde qué perspectiva debemos abordar nuestra decisión. Por ejemplo, en el caso de una relación de pareja, si para nosotros la libertad, la lealtad, la comunicación, el respeto y la pasión son importantes, entonces ya sabemos cuáles son los aspectos que debemos evaluar para tomar una decisión más efectiva.

 

No existe la opción perfecta ni la decisión perfecta, pero sí existe la que nos hace más felices. Y esa decisión surge de aquello que es valioso para nosotros.

 

Solo hay que saber qué cosas valoramos, recordar esas cosas y tenerlas en cuenta al momento de tomar una decisión.

 

Opciones, decisiones y el dilema moral

 

Un dilema moral representa un desafío ético para el cual, probablemente, no estamos preparados. Porque nuestra formación moral nunca termina y nuestro desarrollo moral nos puede tomar toda la vida.

 

El dilema moral nos enfrenta a los propios preconceptos éticos, siendo necesario analizar los valores implicados, las consecuencias y las razones de nuestra decisión.

 

Asimismo, a medida que tomamos decisiones basadas en aquello que encontramos valioso, más fácil será tomar decisiones frente a un dilema moral, y más fácil será mantenernos fieles a lo que es importante para nosotros, encontrando nuevas formas de superar los desafíos éticos.

 


Arte | Elige una mano de Karl Witkowski, 1889.

 

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Licenciada en filosofía, ética y valores humanos.

La casa de la ética

El arte de saber vivir bien