Nietzsche: somos expansión y transformación

 

En Así Habló Zaratustra, Nietzsche explicó que somos expansión y transformación. Nuestro deber es superarnos, porque lo que somos ahora no es nuestra meta, sino un puente hacia el superhombre (Übermensch), entendido como el ser humano cuyo espíritu y entendimiento está más desarrollado que el actual.

 

Mientras Marx miró hacia el pasado, Nietzsche lo hizo hacia el futuro. Su pensamiento giró alrededor de la preocupación por el destino del hombre moderno y de la cultura. Específicamente el problema de la decadencia, entendida la cultura como «physis transfigurada», y la decadencia, como el continuo deterioro resultado de la ausencia de transformación.

 

Nuestra naturaleza no es fija, y consiste en la continua autosuperación (Selbstüberwindung). Todo lo que no se transforma decae y se pervierte, por tanto, no trascenderse es decaer.

 

Yo os enseño el superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo? Todos los seres han creado hasta ahora algo por encima de sí mismos: ¿y queréis ser vosotros el reflujo de ese gran flujo y retroceder al animal más bien que superar al hombre? ¿Qué es el mono para el hombre? Una irrisión o una vergüenza dolorosa. Y justo eso es lo que el hombre debe ser para el superhombre: una irrisión o una vergüenza dolorosa.
― Nietzsche, Así Habló Zaratustra

 

El sentido de nuestra existencia es transformarnos

 

La modernidad es una época de disolución e improductividad cultural caracterizada por una profunda crisis de sus fundamentos, o «enfermedad del espíritu» o «enfermedad histórica», época del último hombre; aquel hombre superficial y despreciable que representa la culminación de la decadencia.

 

Voy a hablarles de lo más despreciable: el último hombre… Es tiempo de que el hombre fije su propia meta. Es tiempo de que el hombre plante la semilla de su más alta esperanza… ¡Ay! Llega el tiempo del hombre más despreciable, el incapaz ya de despreciarse a si mismo… “¿Qué es amor? ¿Qué es creación? ¿Qué es anhelo? ¿Qué es estrella?”” -así pregunta el último hombre, y parpadea. La tierra se ha vuelto pequeña entonces, y sobre ella da saltos el último hombre, que todo lo empequeñece…
― Nietzsche, Así Habló Zaratustra

 

Contrario al último hombre, el superhombre está orientado hacia el futuro y hace historia. Es el hombre que se revela y libera de los valores tradicionales, se crea a sí mismo y crea su propio sistema de valores. Es aquel que reclama el lugar que siente que le corresponde en el mundo.

 

En principio, se trata de un hombre libre que vive de manera tal que si tuviera que vivir nuevamente una y otra vez la misma vida, sería feliz al hacerlo. Según Nietzsche, un hombre en constante expansión y transformación.

 

No somos ni buenos ni malos

 

Solo podremos superarnos a nosotros mismos, cuando estemos listos para cuestionar nuestra moral y nuestros valores, y podamos rediseñarlos desde cero, en la forma todavía ominosa del superhombre. Para crear algo más allá de sí mismo, el superhombre debe vencer al hombre.

 

Con otras palabras, se trata de una lucha entre lo que somos y lo que podemos ser. Donde la persona que podemos ser debe vencer a la persona que somos. El problema es que por costumbre y miedo al cambio, nos aferramos a lo tradicional para preservar el cómodo status quo, durante el mayor tiempo posible. Cuando hacemos eso, «Básicamente todo se detiene», se estanca, se pudre.

 

El contenido de la religión es y no puede ser otro que el hombre mismo

 

Ahora bien, la superación y la transformación son posibles a partir de la aceptación de la muerte de Dios. Y la muerte de Dios no es otra cosa que la revelación del carácter ficticio de la religión, es decir, la revelación del hecho de que el contenido de la religión es y no puede ser otro que el hombre mismo.

 

La transformación exige aceptar la decadencia total de los valores morales de occidente, y que la fe en el Dios cristiano carece ya de todo sentido. Esto, a su vez, da lugar a la revolución de los valores o transvaloración de todos los valores (Umwertung der Werte).

 

La transvaloración de todos los valores es la necesidad de cambiar los falsos valores que nos han dominado, desde que la filosofía socrática colocó la vida y el devenir en función de la muerte; rompiendo así el equilibrio entre los aspectos apolíneos y dionisíacos, y generando una moral de resentimiento contra la vida. La idea, es descender de las nubes de la trascendencia y crear algo aquí en la tierra. 

 

En otro tiempo el delito contra Dios era el máximo delito, pero Dios ha muerto y con Él han muerto también esos delincuentes. ¡Ahora lo más horrible es delinquir contra la tierra y apreciar las entrañas de lo inescrutable más que el sentido de la tierra!
― Nietzsche, Así Habló Zaratustra

 

Según esto, las personas creyentes no vemos a través del engaño de la religión, somos débiles y esclavos, dependientes de un poder trascendente. La cuestión es que no nos damos cuenta de que nosotros mismos hemos creado las cadenas de nuestra esclavitud, y nosotros mismos tenemos el poder para liberarnos.

 

La superación sólo puede comenzar a través de una fuerza destructiva

 

Nietzsche simboliza esta fuerza destructiva a través de la metáfora del rocío que sopla, furioso como un toro salvaje, libera al hombre de su rigidez invernal y devuelve todo al río. Asimismo, el carácter fundamental de la vida es crecimiento, expansión, transformación, una suerte de energía creativa o fuerza fundamental que posee la naturaleza en su interior.

 

“Mira”, dijo, “yo soy lo que tiene que superarse siempre a sí mismo. Ciertamente, vosotros llamáis a esto voluntad de engendrar o impulso a la finalidad, a lo más alto, más lejano, más variado: pero todo eso es una única cosa y un único misterio.
― Nietzsche, Así Habló Zaratustra

 

Esta fuerza es el impulso que conduce a hallar la forma superior de todo lo que existe, y afirmar el eterno retorno, es decir, el ser afirmándose en el devenir.

 

Todo muere, todo vuelve a florecer, eternamente corre el año del ser. Todo se rompe, todo se recompone; eternamente la misma casa del ser se reconstruye a sí misma. Todo se despide, todo vuelve a saludarse; eternamente permanece fiel a sí el anillo del ser. En cada instante comienza el ser; en torno a todo «aquí» gira la esfera «allá». El centro está en todas partes. Curvo es el sendero de la eternidad… el placer quiere eternidad de todas las cosas, ¡quiere profunda, profunda eternidad!
― Nietzsche, Así Habló Zaratustra

 

Nietzsche: somos expansión y transformación

 

No basta con querer vivir y querer asegurar la vida, debemos aspirar a una vida plena y comprometernos con lo que somos, según Nietzsche: expansión y transformación. Somos libres, no debemos conformarnos con la normalidad, todo lo contrario, debemos transformarnos a nosotros mismos y transformar el mundo.

 

Una de las grandes enseñanzas de Nietzsche es que una vida con sentido es una vida de expansión y transformación, una vida que si tuviéramos que vivirla nuevamente una y otra vez, seríamos felices al hacerlo.

 

159 vistas

Licenciada en filosofía, ética y valores humanos.

La casa de la ética

El arte de saber vivir bien