Los valores son cualidades o creencias

 

Al tratarse de cualidades o creencias deseables, los valores forman parte de nuestra vida cotidiana más de lo que realizamos. Es común escuchar el término «valores» en las discusiones sobre cultura, medio ambiente, cultura corporativa, ética, moralidad y fe. Lo utilizamos de manera intensiva, pero no lo definimos ni lo especificamos. De ahí que debamos dirigir nuestra atención a su significado y propósito, de manera que podamos entenderlo y usarlo en el sentido que le corresponde.

 

Diferencia entre valor y valores

 

La Real Academia Española nos entrega 13 significados diferentes, en su mayoría relacionados con la utilidad o cualidad, como el «grado de utilidad o aptitud de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite», o la «cualidad que poseen algunas realidades, consideradas bienes, por lo cual son estimables.»

 

En general el término valor puede referirse a un bien, a la utilidad, importancia o precio de algo, así como a la cualidad o virtud de una persona.

 

Ahora bien, por valor (en singular) entendemos una cosa con ciertas propiedades que han sido medidas o determinadas. Por ejemplo, medido en valor monetario como monedas, billetes, acciones, sellos, productos y servicios. Así, el «valor» en sí mismo generalmente se expresa mediante números y símbolos (unidades).

 

Mientras que el término «valores» (en plural) se utiliza en relación con los valores personales, es decir, aquellas cualidades, virtudes o características morales que poseemos y que se manifiestan en la interacción social.

 

Origen del término valores

 

Los antiguos griegos ya utilizaban el término axio (axios) que significa valor, dignidad, posteriormente los filósofos llamaron axiología a la teoría de los valores. En español el origen del término valor lo podemos encontrar en el latín valere, que significa ser fuerte. De ahí, también las palabras como valiente y valeroso.

 

Cabe aclarar que ser fuerte lo debemos entender como el héroe que encamina su vida hacia la autorrealización. En nuestros tiempos un término análogo a ser fuerte es espíritu libre usado en un sentido positivo. Esto implica que una persona de pensamiento inteligente, posee la intención de identificarse y expresarse acerca de los valores tanto personales como sociopolíticos, de manera libre e independiente.

 

Vale la pena recordar que los espíritus libres fueron denunciados como «impíos» desde el siglo XVI y enumerados en el llamado «Índice» y proscritos.

 

¿Qué son los valores?

 

Los valores son cualidades o creencias deseables, que encontramos subjetivamente buenas desde el punto de vista moral. Básicamente, se trata de todo aquello que hace que apreciemos o deseemos algo por sí mismo, o por su relación con otra cosa, esto es, la cualidad o conjunto de cualidades que hacen que deseemos o apreciemos las personas o las cosas.

 

Los valores colectivos más importantes generalmente se resumen en los llamados mandamientos, constituciones, leyes, estatutos y/o catecismos de la respectiva vida cultural o comunidades religiosas.

 

Los más conocidos y mencionados son tolerancia, respeto, confianza, honestidad, lealtad y libertad. Menos conocidos son, por ejemplo, presencia, credibilidad, neutralidad y previsión.

 

En general proporcionan sistemas dinámicos y complejos (con tipos y categorías), con los que nos sentimos comprometidos. Asimismo, nuestros valores concretos se encuentran en estrecha relación con los aspectos más importantes de la vida, ellos crean nuestros sentimientos y pensamientos, y determinan nuestras acciones.

 

El propósito de los valores

 

La razón de ser de los valores es crear el futuro que queremos experimentar. Los valores encierran nuestras cualidades y creencias, tanto las que poseemos como las que deseamos o necesitamos. Todas las decisiones que tomamos son un reflejo de nuestros valores. Los cuales siempre se dirigen hacia la satisfacción de las necesidades individuales o colectivas.

 

En lo personal los valores, cualidades y creencias, reflejan los principios que rigen nuestra vida y aquello que consideramos importante. Los valores nos ayudan a crecer y a desarrollarnos. Conocer los propios valores nos ayuda a orientarnos, a enfocarnos en lo que es importante para nosotros, a encontrar objetivos personales y a encontrar los aliados adecuados que comparten los mismos o similares valores.

 

Como sociedad los valores compartidos son una de las bases más importantes, para todos los puntos en común y las conexiones significativas, sin ellos es imposible mantener relaciones saludables y la cohesión social.

 

¿Cómo explica la filosofía los valores?

 

La filosofía nos dice que los valores no son cosas reales ni tampoco objetos ideales, son abstracciones, conceptos, elaboraciones mentales para identificar y expresar cualidades de los seres, que solo existen en relación con algo. Asimismo, los valores valen por sí mismos independientemente de lo que pensemos sobre ellos.

 

Un valor no es una simple palabra sino el resultado de tres componentes: un objeto que desea, un sujeto que escoge y un contexto social en el que se inscribe dicha actividad.
― Shilrk, The ethical dimensión

 

Para Kluckohn en Value and values orientations in the theory of action, un valor es una preferencia justificada:

 

Un valor no es una simple preferencia, sino una preferencia que se supone justificada, ya sea moralmente, fruto de un razonamiento o como consecuencia de un juicio estético, aunque por lo general supone la combinación de diversos criterios.
― Kluckohn, Value and values orientations in the theory of action

 

En su libro Virtudes públicas Victoria Camps señala que el valor es el resultado de una interiorización:

 

El valor -o las virtudes- son algo adquirido hasta el punto de convertirse en hábito, algo adquirido voluntariamente y que acaba siendo, a la vez, objeto de deseo. […] El concepto de valor consiste en un conjunto interiorizado de principios nacidos de experiencias analizadas en función de su moralidad.
― Victoria Camps, Virtudes públicas

 

Igualmente, los valores tienen depositarios, es decir, objetos materiales que los sostienen, éstos no existen por sí mismos:

 

Así, la belleza, por ejemplo, no existe por sí sola flotando en el aire, sino que está incorporada a algún objeto físico: una tela, un mármol, un cuerpo humano, etc. La necesidad de un depositario en quien descansar da al valor un carácter peculiar, le condena a una vida «parasitaria», pero tal idiosincrasia no puede justificar la confusión del sostén con el sostenido… Los valores no son, por consiguiente, ni cosas, ni vivencias, ni esencias; son valores.”
― Risieri Frondizi, ¿Qué son los valores?

 

Valores y contravalores

 

Un valor es una abstracción de una cualidad común a muchos seres, y lo descubrimos en las cosas cuando tomamos consciencia de nuevas relaciones entre ellas y su propio ser. Esta relación de sentido que establece un valor, la obtenemos cuando la conceptualizamos en su máximo grado de perfección.

 

Ahora bien, el sentido puede ser positivo o negativo en relación a la dimensión afectada por el valor, generando el polo opuesto de cada valor su contravalor. Así encontramos una escala de perfección entre dos polos opuestos, el positivo y el negativo.

 

Por ejemplo:

 

Los valores vitales se refieren a la salud:
Lo saludable y lo insalubre
Lo fuerte y lo débil

 

Los valores sensoriales se refieren al placer, la alegría y al entretenimiento:
Lo placentero y lo doloroso
Lo agradable y lo desagradable

 

Los valores técnicos y económicos se refieren a todo lo que le es útil a la persona:
Lo eficiente y lo ineficiente
Lo productivo y lo improductivo

 

Los valores estéticos se refieren a la belleza en todas sus formas:
Lo bonito y lo feo
Lo culto y lo vulgar

 

Los valores intelectuales se refieren a la verdad y al conocimiento:
Lo verdadero y lo falso
Lo evidente y lo confuso

 

Los valores religiosos se refieren a la dimensión de lo sagrado:
Lo magnánimo y lo innoble
Lo piadoso y lo inclemente

 

Los valores sociales y jurídicos se refieren a la dimensión social:
Lo justo y lo injusto
Lo consentido y lo censurable
La igualdad y la desigualdad
Lo honorable y lo deshonroso

 

Los valores éticos se refieren a la reflexión racional sobre la conducta buena:
Lo bueno y lo malo
Lo correcto y lo incorrecto

 

Valores morales

 

Los valores morales se refieren a los actos humanos valorados como buenos, a diferencia de los otros valores aquí la cualidad no reside en objetos particulares sino en nuestra conducta.

 

Juzgamos nuestra conducta y la de los demás siguiendo algún criterio preestablecido de perfeccionamiento humano.

 

Así nuestra actividad moral se resuelve en una valoración ya sea teórica o práctica, si lo que estamos valorando se ajusta al criterio lo llamamos bueno, si no, lo llamamos malo.

 

Dentro de los principales valores morales encontramos los siguientes:

 

Automotivación: optimismo, esperanza, entusiasmo, flexibilidad.

Autorregulación: moderación, mesura.

Autoevaluación: introspección, sinceridad.

Comunicación: diálogo, consenso, aceptación.

Solidaridad: alteridad, respaldo, ayuda, servicio, consideración.

Sociabilidad: cortesía, cordialidad, civismo, amabilidad, gratitud.

Justicia: tolerancia, equidad, respeto, amor a la verdad.

Responsabilidad: libertad, deber, confianza, honradez.

Intelectualidad: apreciación, razonamiento, discernimiento, comprensión.

Ética: reflexión, valoración, buen juicio.

Diligencia: iniciativa, esfuerzo, presteza, paciencia, dedicación, perseverancia, constancia.

Humildad: nobleza, modestia, compostura, naturalidad, serenidad, prudencia.

Dignidad: asertividad, seriedad, rectitud, decencia, honestidad.

Honor: valor, lealtad, entereza, fortaleza, fidelidad.

Amor: empatía, compasión, generosidad, bondad, perdón, paz.

 

Los valores morales son mediaciones de la vida, cualidades y creencias necesarias para tomar el control de nuestra propia vida y desarrollar todo nuestro potencial. Por ejemplo, se necesita perseverancia para alcanzar nuestros objetivos. Los valores morales son tanto la base para llevar una vida plena y realizada, como la base para la sana convivencia y el bienestar colectivo.

 

Conclusión

 

Los valores deben orientarnos y enfocarnos en cuestiones significativas. El problema es que no conocemos sus contenidos concretos y los entendemos de diferentes maneras según el contexto, lo que obviamente crea confusión y nos aleja de su razón de ser.

 

Es importante tener claro que tomamos decisiones y actuamos de acuerdo con aquello que es importante para nosotros como valor. Los valores que poseemos le dan forma a nuestros sentimientos y pensamientos, determinan nuestra manera de actuar y nos permiten realizarnos como personas.

 

La cuestión es que los valores necesitan ser cultivados, necesitan ser llevados a la práctica para que lleguen a ser más frecuentes y habituales en nuestra vida diaria.

 


Arte | Tarde de domingo en la isla de la Gran Jatte de Georges Seurat, 1884 | Ver más

 

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Licenciada en filosofía, ética y valores humanos.