La filosofía es emocionante y valiosa

 

 

Para la mayoría, la filosofía dista de ser emocionante, valiosa y comprensible. Si tomamos en consideración que vivimos en una época de grandes avances científicos, tecnológicos y económicos, entonces no es sorpresa que para la mayoría de personas, la filosofía no tiene un uso práctico en nuestros días.

 

Básicamente, esto es así porque sabemos muy poco sobre la filosofía, y caemos en el error de verla como un montón de ideas inútiles, aburridas e incluso locas; que no podemos verificar objetivamente y, que no aportan gran cosa a nuestro progreso material.

 

Por fortuna, para un grupo de personas la filosofía es, como siempre ha sido, interesante en sí misma: el pensamiento cuidadoso, sostenido y sistemático.

 

En general, se trata de personas que les gusta pensar, y encuentran un gran placer en descubrir ideas que parecen ser intangibles – son amantes de la verdad.

 

La filosofía es emocionante, valiosa y comprensible

 

En su forma simple, la filosofía es pensar sobre el pensamiento. En un sentido amplio, la filosofía es la actividad que las personas emprendemos, cuando intentamos comprender verdades fundamentales sobre nosotros mismos, el mundo en el que vivimos y las relaciones con el mundo y entre nosotros.

 

Entre un sentido y el otro encontramos que la filosofía también es una forma de relacionarnos con la vida. Una forma en la que abandonamos las ideas que tenemos sobre las cosas, y adoptamos la pregunta como medio para abrirnos a la experiencia y como camino de la comprensión.

 

Si hacemos los prejuicios a un lado, descubrimos que el deseo de la verdad está en todos y cada uno de nosotros. De hecho, todos tenemos la capacidad para comprender, y la filosofía nos conecta con ese recurso interior inagotable de entendimiento.

 

La filosofía es anhelar el entendimiento

 

Por suerte para nosotros la misma palabra filosofía nos da una buena idea de lo que se trata. En griego phylo significa amor y sophía significa sabiduría. Por tanto, filosofía es amor a la sabiduría, y los filósofos son personas dedicadas a la sabiduría.

 

Ahora bien, amar a la sabiduría significa que nunca llegaremos a poseer de manera perfecta la comprensión final de todo -la sabiduría. Más bien, siempre tendremos que anhelarla.

 

Según Platón el deseo de saber y la filosofía son lo mismo y el amante del saber es aquel que desea o está ávido de saber.

 

– ¿Podemos, pues, admitir confiadamente que para que el hombre se muestre apacible para con sus familiares y conocidos es preciso que sea filósofo y ávido de saber por naturaleza?
― Platón, La República

 

Siempre hay que luchar por la sabiduría y en esto consiste la filosofía. En principio, se trata de nuestra actitud crítica frente a nosotros mismos, la sociedad, la naturaleza y el universo.

 

Amar la sabiduría es amar la verdad, es penetrar, investigar, aclarar la vida cotidiana, la creación cultural, la realidad total; no hay nada más emocionante y valioso que esto.

 

La filosofía es una forma de pensar

 

La palabra pensar significa varias cosas, entre ellas formar o combinar ideas o juicios en la mente. Sin embargo, el pensamiento es algo diferente, se trata de la facultad o capacidad de pensar, es decir, la actividad y creación de la mente.

 

En un sentido amplio, el pensamiento es todo fenómeno mental, como lo explicó Descartes.

 

¿Qué soy entonces? Una cosa que piensa. Y ¿qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, que entiende, que afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagina también, y que siente.
― Descartes, Meditación segunda, en Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas

 

Si bien todos tenemos la capacidad para pensar, tener un pensamiento desarrollado implica ejercitar los principios de la vida emocional, social y cultural.

 

La razón funciona sobre conceptos relacionando unos con otros, cuestionando su significado y sentido, encontrando coherencias o contradicciones entre ellos hasta inducir o deducir nuevos conceptos.

 

En consecuencia, en un sentido más preciso, el pensamiento es la actividad propia del entendimiento. Mientras que el pensamiento filosófico va más allá y lo cuestiona todo.

 

La filosofía salva lo infinito y le da consistencia

 

Deleuze y Guattari explicaron que nuestro pensamiento se encuentra en una lucha incesante con el caos. Asimismo, un concepto es un conjunto de variaciones inseparables, que se produce al seccionar el caos y dar realidad o consistencia.

 

Por lo tanto un concepto es un estado caoideo por excelencia; remite a un caos que se ha vuelto consistente, que se ha vuelto Pensamiento, caosmos mental.
― Gilles Deleuze y Félix Guattari, ¿Qué es la filosofía?

 

El pensamiento se define al afrontar el caos y al establecer un plano sobre el caos. El pensamiento filosófico va más allá, es un pensamiento crítico e inconformista, que plantea preguntas sobre asuntos fundamentales e indaga buscando respuestas.

 

Pero la filosofía pretende salvar lo infinito dándole consistencia: traza un plano de inmanencia, que lleva a lo infinito acontecimientos o conceptos consistentes, por efecto de la acción de personajes conceptuales.
― Gilles Deleuze y Félix Guattari, ¿Qué es la filosofía?

 

Hacer preguntas sobre asuntos que nos interesan a todos, es lo propio de la filosofía. No obstante, el pensamiento filosófico es libre, rebelde, antiautoritario y políticamente incorrecto. No se deja dominar por dogmas ni encaja en molde alguno. En él, el centro de nuestro esfuerzo y atención es significativo:

 

¿Cómo son en realidad las cosas?
¿Cómo voy a comprender el mundo?
¿Cuáles son los valores con los que debo vivir en el mundo?

 

La filosofía es pensar de manera crítica o «deshacerse de la caja», y esto la hace emocionante y valiosa.

 

La base de toda filosofía es el discurso crítico y su tarea es examinar las cosas críticamente y cuestionarlas. Recordemos que el pensamiento crítico es nuestra capacidad para pensar clara y racionalmente sobre qué hacer o qué creer, es el arte de analizar y evaluar el pensamiento con el fin de mejorarlo.

 

La filosofía examina los esfuerzos de los pensadores del pasado

 

Ahora, la filosofía no solo es formar las propias respuestas a las grandes preguntas. También es la comprensión de la manera en que las personas respondieron a esas preguntas en el pasado.

 

Una parte importante de la filosofía es su historia. Una historia de respuestas y argumentos sobre las mismas preguntas fundamentales.

 

La filosofía es la gran conversación de la humanidad

 

«La Gran Conversación» es otra forma de llamar a la filosofía. Una forma de referirnos al intercambio del espíritu intelectual y de nuestra cultura.

 

En una conversación dos o más personas interactúan a través de las ideas, en la filosofía sucede lo mismo.

 

A través de la historia las personas han hecho preguntas, y han presentado diferentes explicaciones. No importan los siglos que separan a unas de otras, las ideas se intercambian y la civilización crece intelectualmente.

 

Ahora, La Gran Conversación no es histórica, es increíblemente siempre actual.

 

Todas las épocas se caracterizan por la guerra, la política y la innovación. La fuerza que impulsa estos factores no son necesariamente ideas nuevas, sino ideas a medida que se responden en cada momento exacto.

 

Porque al interpretar una idea en una época diferente, podemos crear nuevas ideas y posibilidades. Como podemos apreciar, la filosofía es emocionante, valiosa y comprensible.

 

La filosofía nos concierne a todos

 

Ética: la filosofía es el estudio de lo que es bueno para los individuos y la sociedad, lo que debemos hacer y lo que sería mejor hacer.

 

Epistemología: la filosofía es el estudio del conocimiento, es decir, de lo que podemos saber sobre el mundo y cómo podemos saberlo.

 

Metafísica: la filosofía es el estudio de la naturaleza de la realidad, de lo que existe en el mundo, cómo es y cómo se ordena.

 

Lógica: la filosofía es el estudio del razonamiento, de la forma de inferencia válida, la naturaleza y la estructura de los argumentos.

 

Para vivir el hombre debe actuar; para actuar, debe tomar decisiones; para tomar decisiones, debe definir un código de valores; para definir un código de valores debe saber qué es y dónde está -esto es, debe conocer su propia naturaleza (incluyendo sus medios de conocimiento) y la naturaleza del universo en el cual actúa- esto es, necesita metafísica, epistemología y ética, lo cual significa filosofía. No puede escapar de esta necesidad, su única alternativa es que la filosofía que guía su vida sea escogida por su mente o por la casualidad.
─ Ayn Rand, Philosophy: Who needs it

 

Las preguntas filosóficas surgen en casi todas las áreas del conocimiento. Porque los problemas en las diversas áreas de la filosofía, se superponen y en algunos casos incluso convergen.

 

Por ello, la filosofía también abarca áreas tales como la ciencia, el lenguaje, la literatura, las artes, la historia, el derecho, la religión, la mente, la política, la cultura, la sociedad, el feminismo y la gastronomía, entre muchas otras.

 

No en vano la filosofía también es llamada la madre de todas las ciencias. La filosofía es emocionante, valiosa y comprensible. 

 

La filosofía es la medicina del alma

 

La vida simplemente acontece como el paso del día a la noche, el brote de una flor o el fluir de un río. El problema es que no hay expertos de este acontecer, únicamente la lucha por captar aquello que constituye la realidad, y la lucha por comprender lo que creemos saber.

 

Lo que creemos conocer o saber influye en lo que pensamos que sabemos y viceversa; y lo que creemos que es la verdad determina nuestras acciones. De ahí, que querer conocer la verdad y comprender nos hace sabios.

 

Según Cicerón es sabio quien con más claridad penetra en la verdad de las cosas, y «la filosofía es la verdad medicina del alma».

 

Ya se busque un respiro momentáneo y un alivio de las preocupaciones de la vida, ¿qué puede compararse con el de aquellos que siempre están investigando algo que mire y valga para la consecución de una vida honrada y feliz?; o ya se quiera tener consideración de la coherencia y de la virtud.
― Cicerón, De los deberes

 

De Confucio al último filósofo o filósofa, han querido ayudarnos a encontrar nuestro camino a través de los desafíos de la existencia. Todos los grandes filósofos y filósofas han querido una vida más sabia, más feliz. No querían esta cultura de hoy, donde somos valorados según nuestra utilidad.

 

Para Marco Aurelio lo único que puede guiarnos en este mundo es la filosofía.

 

¿Qué es, pues, lo único que puede guiarnos en este mundo? Una sola y única cosa: la filosofía.
― Marco Aurelio, Meditaciones

 

La filosofía es siempre actual

 

Mientras que la ciencia prueba hipótesis por medios empíricos, la filosofía trata de los usos inteligentes y racionales del conocimiento.

 

Los filósofos saben que las herramientas de la filosofía son importantes para todos, porque nos ayudan a pensar clara y racionalmente sobre casi todo.

 

La filosofía examina las creencias para ver cuán claras y cuán razonables son, a la luz del conocimiento que tenemos. Ahora, el conocimiento basado en los hechos por sí solo no sustituye a la filosofía, así como la filosofía no sustituye al conocimiento objetivo.

 

Con otras palabras, la filosofía se trata de buscar la posible verdad y el valor de las ideas, así como la evidencia para ellas; sin importar las conclusiones que puedan resultar, o cuán extrañas puedan parecer inicialmente.

 

Si pensamos en Platón, Kant o Marx vemos que la filosofía ha cambiado el mundo. Todos los días los filósofos y filósofas forman el espíritu de la época. Y todavía queda mucho por aprender por la aplicación del pensamiento, a lo que ya se sabe o se cree que se conoce.

 

Cosas como la democracia, la libertad o los derechos humanos están anclados en nuestro pensamiento. Se trata de logros que forman parte del proceso de la evolución de grandes ideas, una evolución que continuará más allá de nuestra época. Y, afortunadamente, esta evolución es imparable.

 

La tarea de la filosofía de ninguna manera está terminada: la filosofía es siempre actual

 

En el discurso público las ideas antiguas vuelven a la vida gracias a los nuevos pensadores. Las grandes preguntas son tan relevantes como en la época en que se plantearon por primera vez:

 

¿Verdad o consecuencias? ¿Podemos confiar en que elegiremos sabiamente a nuestro líder? ¿Qué es una sociedad justa? ¿Qué es real? ¿Quiénes somos? ¿Existe Dios? ¿Cómo llegamos a conclusiones verdaderas sobre el mundo? ¿Qué es la verdad? ¿Y cuál es el fundamento de la autoridad del conocimiento científico?

 

Si todavía tenemos dudas que la filosofía es emocionante, valiosa y comprensible; entonces recordemos que estas son preguntas que, además de ser filosóficamente relevantes, también encuentran aplicaciones prácticas en robótica, seguridad de redes, investigación de comportamientos sociales y asesoramiento político.

 

Todos los días surgen nuevas inquietudes. Vivimos en un mundo cada vez más confuso que exige nuestra atención y reflexión, sobre el desarrollo y la penetración de las estructuras y transformaciones éticas, sociales y culturales.

 

¿Qué responsabilidad moral tienen las empresas multinacionales? ¿Qué responsabilidad moral tengo yo como consumidor?

¿Cómo están conectados nuestros cuerpos y nuestros pensamientos? ¿Cómo cambian los robots el mundo?

¿Qué significa el término verdad en los tiempos modernos, y qué significa para la sociedad?

 

Por último,  debemos tener presente que al debate público le dan forma «Fake News» y la «era post-fáctica».

 

Conclusión

 

La filosofía no solo encierra actitudes interesantes como aprender a pensar y asombrarse, también es emocionante, valiosa y comprensible. No solo nos ayuda a cultivar la capacidad para razonar sobre nuestro propio pensamiento. También nos ayuda a mejorar las habilidades de pensamiento crítico, y a identificar y aplicar presión crítica a las suposiciones detrás de juicios, prácticas y argumentos convencionales.

 

Todos queremos realizarnos como personas, queremos mitigar las condiciones trágicas de la existencia y queremos vivir bien tanto como nos sea posible; pues bien, el objetivo de la sabiduría es la realización y el sabio es aquel que vive y muere bien.

 

La filosofía nos enseña a pensar por nosotros mismos, nos invita a hacernos grandes preguntas sin miedo y sin vergüenza, nos ayuda a conocernos y a pensar sobre nuestras emociones y no solo sentirlas. En consecuencia, nos permite profundizar y separar lo verdaderamente importante de lo trivial, lo que, a su vez, nos permite dirigir nuestra energía de manera significativa.

 

Si somos el tipo de personas que cuestionan lo obvio y se animan a pensar críticamente sobre el mundo, entonces somos amantes de la verdad. La filosofía todavía tiene mucho que decir, precisamente porque es emocionante, valiosa y comprensible. Pero depende de cada uno de nosotros si la escuchamos o no.

 


Arte | La Escuela de Atenas, pintura de Rafael Sanzio, 1510.

 

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Licenciada en filosofía, ética y valores humanos.

La casa de la ética

El arte de saber vivir bien