Cada hombre es enemigo de cada hombre.

by Thomas Hobbes

 

En su obra Leviatán, el filósofo político Thomas Hobbes explicó que todos renunciamos al derecho de gobernarnos. Al reconocer que es por nuestro propio bien, realizaríamos un pacto entre todos donde renunciaríamos a nuestro poder y a nuestros derechos personales, a cambio de seguridad y de un orden civil.

 

Esto es más que consentimiento o concordia: es una unión real de todos ellos… como si cada hombre le dijera a cada hombre, yo autorizo y renuncio a mi derecho de gobernarme, a favor de este hombre o de la asamblea de hombres, con la condición de que cedáis vuestro derecho a él, y autoricéis todas sus acciones de la misma manera.
― Thomas Hobbes, Leviatán

 

Hobbes perfiló nuestra sociedad como una agrupación de personas dominadas por la ambición de poder y de dominio. Él temía que el estado de la naturaleza, en el que los impulsos agresivos y egoístas dominan las relaciones entre las personas, nos pudiera mantener en una guerra de todos contra todos.

 

Cada hombre es enemigo de cada hombre; los hombres viven sin otra seguridad que sus propias fuerzas y su propio ingenio debe proveerlos de lo necesario… y lo que es peor que nada, hay un constante temor y peligro de muerte violenta, y la vida del hombre es solitaria, pobre, grosera, brutal y mezquina.
― Thomas Hobbes, Leviatán

 

Según Hobbes todos renunciamos al derecho de gobernarnos

 

Debido a que matamos, estafamos, robamos, mentimos y muchas cosas más, el gobierno debería regular nuestro comportamiento. Asimismo, la finalidad del gobierno es proteger a las personas de otras personas.

 

La solución a nuestra inherente violencia es crear un Estado fuerte y central: el Leviatán. Así, según Hobbes, todos renunciamos al derecho de gobernarnos a cambio de seguridad y de un orden civil.

 

Hecho esto, la multitud unida de esa manera en una sola persona, se llamará COMUNIDAD, en latín Civitas. Esta es la generación del gran LEVIATAN, o más bien (para hablar de una manera más reverente) de ese dios mortal al cual debemos -a través del dios inmortal- nuestra paz y defensa. Porque mediante esta autoridad -dada a él por cada hombre particular de la comunidad- puede usar todo el poder y la fuerza que se le ha conferido, ya que mediante el terror se le ha permitido formar las voluntades de todos para preservar la paz en casa y para dar ayuda mutua en contra de todos los enemigos extranjeros.
― Thomas Hobbes, Leviatán

 

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Licenciada en filosofía, ética y valores humanos.

La casa de la ética

El arte de saber vivir bien