Nunca puedo captar un «yo mismo» sin encontrar siempre una percepción, y nunca puedo observar nada más que la percepción.

by David Hume

 

Contrario a Descartes, para Hume la reflexión sobre la propia experiencia no revela la existencia de un yo continuo. Más bien, la reflexión sólo revela un flujo siempre cambiante de estados o eventos mentales.

 

Por mi parte, cuando penetro más íntimamente en lo que llamo «yo mismo», siempre tropiezo con una u otra percepción particular, de frío o de calor, de luz o de sombra, de dolor o de placer. Nunca puedo captar un «yo mismo» sin encontrar siempre una percepción, y nunca puedo observar nada más que la percepción.

― Hume, Tratado de la naturaleza humana

 

El «yo» no existe como tal

 

El yo no es más que un conjunto de experiencias vinculadas por las relaciones de causalidad y semejanza. Una suerte de colecciones de «contenidos sensoriales».

 

Hume observa que si bien podemos percibir dos eventos que parecen ocurrir en conjunto, no podemos conocer la naturaleza de su conexión. De manera similar, el yo es solo un conjunto de percepciones, como los eslabones de una cadena. Y así como no encontramos la cadena más allá de los eslabones que la conforman, no encontramos un yo unificado más allá de nuestras percepciones.

 

Nunca puedo atraparme a mí mismo en ningún caso sin ninguna percepción, y nunca puedo observar otra cosa que la percepción. Cuando mis percepciones son suprimidas durante algún tiempo: en un sueño profundo, por ejemplo, durante todo ese tiempo no me doy cuenta de mí mismo, y puede decirse que verdaderamente no existo.

― Hume, Tratado de la naturaleza humana

 

No importa cuánto nos esforcemos, no podemos observar algo más allá de una serie de sentimientos, sensaciones e impresiones transitorias. No podemos observarnos a nosotros mismos, o lo que somos, de manera unificada. No podemos pillarnos a nosotros mismos ni aquello que nos hace únicos.

 

Según Hume, aquello que llamamos yo es el resultado de nuestro hábito natural de otorgarle existencia unificada a cualquier colección de partes asociadas. Ahora, aunque esta creencia es natural, no es lógica.

 

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Licenciada en filosofía, ética y valores humanos.

La casa de la ética

El arte de saber vivir bien