Cogito ergo sum

by René Descartes

 

Descartes explicó el «yo» como sustancia pensante y, por tanto, como entidad permanente y autónoma, constituyéndolo en la primera verdad de «Pienso, luego existo» o «Pienso, por consiguiente soy».

 

La visión de Descartes de lo que somos se resume en que nos componemos de dos partes, a saber, un cuerpo material y un cuerpo mente no material. La conciencia o alma se encuentra en la mente y esa es nuestra parte más real, es lo que somos, es nuestra identidad. Porque es en la mente donde encontramos nuestra comprensión, impulsos, sentimientos y pasiones. Para Descartes, estos estados mentales son fundamentales para nuestra vida como personas.

 

Examiné después atentamente lo que yo era, y viendo que podía fingir que no tenía cuerpo alguno y que no había mundo ni lugar alguno en el que yo me encontrase, pero que no podía fingir por ello que yo no fuese, sino al contrario, por lo mismo que pensaba en dudar de la verdad de las otras cosas, se seguía muy cierta y evidentemente que yo era.

― Descartes, Discurso del Método

 

El «Yo pienso»

 

El «Yo pienso» parte de un experimento mental, y se trata de una operación reflexiva realizada por una conciencia dirigida sobre la conciencia. Con otras palabras, el «yo» cartesiano es nuestra mente, separada del cuerpo y del mundo exterior, pensando en sí misma y en su existencia.

 

Mientras que, con sólo dejar de pensar, aunque todo lo demás que había imaginado fuese verdad, no tenía ya razón alguna para creer que yo era, conocí por ello que yo era una sustancia cuya esencia y naturaleza toda es pensar, y que no necesita, para ser, de lugar alguno, ni depende de cosa alguna material; de suerte que este yo, es decir, el alma, por la cual yo soy lo que soy, es enteramente distinta del cuerpo y hasta más fácil de conocer que éste y, aunque el cuerpo no fuese, el alma no dejaría de ser cuanto es.
― Descartes, Discurso del Método

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Licenciada en filosofía, ética y valores humanos.

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