Cortina: el ideal de la comunicación es el diálogo

Adela Cortina nos invita a pensar la ética como un espacio de encuentro donde la razón se hace cordial y el diálogo se convierte en ideal. Frente a la tentación del individualismo y la indiferencia, su propuesta subraya que la vida buena se construye en comunidad, reconociendo al otro como interlocutor y como valor en sí mismo.

La ética es tanto racional como cordial

La vida moral exige una razón que se deje afectar por la presencia del otro, que se vuelva sensible a la dignidad y al sufrimiento ajeno. En consecuencia, el núcleo de la ética de Adela Cortina se sostiene en la convicción de que la razón, para ser verdaderamente ética, debe abrirse a la cordialidad.

Asimismo, la racionalidad se hace cordial al integrar la dimensión afectiva y reconocer que la justicia no puede desligarse de la empatía. De manera especial, el pensamiento de Cortina se sitúa en un punto de encuentro, donde la ética es tanto racional como cordial, porque solo en esa unión puede orientar la acción hacia una ciudadanía inclusiva, capaz de acoger y dialogar.

  • La razón cordial: Cortina propone que la ética se abra a la afectividad, la razón se hace cordial cuando reconoce al otro con empatía y respeto.
  • La ciudadanía ética: la vida buena se construye en comunidad, la ética es también política, porque implica reconocer derechos, deberes y la dignidad de cada uno de nosotros en el espacio público.
  • El diálogo como ideal: frente a la imposición o la indiferencia, Cortina subraya que el verdadero horizonte ético es el diálogo, donde las voces se escuchan y se buscan acuerdos que fortalezcan la convivencia.
  • La dignidad humana: cada uno de nosotros es valor en sí mismo, nunca medio para otra cosa, por tanto, debemos proteger esa dignidad frente a cualquier forma de exclusión.
  • La hospitalidad y la justicia: la ética se concreta en prácticas de acogida y equidad, que hacen posible que nadie quede fuera de la comunidad moral.

Ética dialógica

Para Adela Cortina el diálogo constituye la forma ideal de comunicación, y es el único medio que poseemos para saber si los intereses subjetivos pueden convertirse en normas universales. No obstante, sólo tienen validez aquellas normas aceptadas por un consenso en «una situación ideal de diálogo». 

Quien argumenta, comparte con una comunidad el sentido de los términos que emplea, sigue las reglas lingüísticas de tal comunidad y se ve obligado a recurrir a ella para discernir lo verdadero y lo correcto. 

— Adela Cortina, Razón comunicativa y responsabilidad solidaria 

Cortina nos dice que, si tenemos una opinión o una idea debemos defenderla con todas nuestras habilidades lingüísticas para darnos a entender. Siempre y cuando se trate de una idea u opinión que nos ayude a mejorar o solucionar las necesidades propias y de otras personas. Además, debe poseer un fundamento y un objetivo con argumentos sólidos. 

Este pensamiento se conoce como ética dialógica, llamada también ética del discurso, ética discursiva o comunicativa. Ahora bien, la ética dialógica no establece normas concretas de acción, lo que establece es el procedimiento para determinar qué normas tienen valor ético. 

  • En el diálogo deben participar todas las personas afectadas por una misma norma.
  • Las personas que participan deben tener los mismos derechos.
  • Los participantes deben tener las mismas oportunidades para argumentar y defender sus puntos de vista.
  • No puede existir coacción de ningún tipo.
  • El objetivo del diálogo es el entendimiento.
  • Debe haber consenso sobre la aceptación de la conclusión o norma moral concreta a la que se llegue mediante diálogo.

Para Cortina el ideal de la comunicación es el diálogo 

Lo que tiene el diálogo de especial es que nos permite resolver las cuestiones morales mediante argumentos. Igualmente, el hecho de que la razón sea práctica nos permite asumir las consecuencias de nuestras acciones, y responsabilizarnos por nuestros argumentos. 

La razón no sólo se revela como capaz de responder de las acciones, sino que, al asumir tal responsabilidad argumentativamente muestra su carácter dialógico. 

— Adela Cortina, Razón comunicativa y responsabilidad solidaria 

El diálogo es la herramienta que nos permite averiguar si nuestras necesidades e intereses personales pueden defenderse. La cuestión es que, si queremos averiguar qué es lo correcto, nuestros intereses personales no se pueden anteponer a la argumentación. En su lugar, debemos buscar el acuerdo, el consenso. 

Para un ser, que no sólo tiene intereses empíricos, sino que también presenta en su lenguaje pretensiones de corrección y verdad, el diálogo tendente a un consenso es el único medio posible para resolverlas.  

— Adela Cortina, Razón comunicativa y responsabilidad solidaria

Según Cortina, «una situación ideal de diálogo» es posible sólo si nos reconocemos mutuamente como interlocutores con los mismos derechos, iguales, libres y responsables. Sólo de esta manera es posible llegar a establecer unas normas mínimas por consenso. 

Semillas de reflexión

La ética de Adela Cortina nos recuerda que la racionalidad, cuando se abre a la cordialidad, se convierte en un camino hacia la justicia y la inclusión. Vivir desde la razón cordial significa reconocer que, nuestra dignidad se defiende tanto con argumentos (razón) como con gestos de empatía y compromiso (cordialidad).

Cortina nos llama a comprender que la vida buena se construye en comunidad, donde cada uno de nosotros es reconocido como valor en sí mismo. El ideal de la comunicación es el diálogo, y en ese diálogo se juega la posibilidad de una ciudadanía ética capaz de acoger, escuchar y transformar.